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ANA LIZASO POR JULIO SÁNCHEZ
Es la misma Ana Lizaso quien aclara que en sus obras “el círculo no está usado de manera geométrica sino que representa una actitud, una manera de actuar, la vida misma”. La observación no es menor, es una toma de posición frente al mundo, una Weltanschaung que recupera los valores simbólicos. En la obra escultórica de Ana se ve claramente como el círculo es la forma madre que genera cada una de sus piezas. La morfología de sus esculturas podría vincularse con una genealogía minimalista, pues participa de sus características como el material industrial, la estructura modular, el color pleno y la ausencia de gestualidad. Pero más allá de este acercamiento formal, hay otro más profundo, nuestra artista parece potenciar con su arte un diseño circular que parece subyacer en la estructura del Universo. En la naturaleza, el nido de un pájaro, la corola de una flor, un huracán, las ondas concéntricas del agua cuando cae una gota, las esferas celestiales y tantas cosas más son circulares. En lo infinitamente pequeño -el átomo y sus partículas-, y en lo infinitamente grande -el sol y los planetas-, el movimiento es circular; los niños se conectan entre sí con la ronda, la mayor parte de las danzas sagradas son circulares y los derviches (los místicos del Islam) giran sobre una pierna para poder comunicarse con la divinidad. Estos son apenas algunos de los ejemplos que marcan la importancia del aspecto simbólico del círculo. |