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NO SÉ TODO
Fuente: Texto muestra "Lo sé todo" en la galería Ups! Ignoro si la enciclopedia Je sais tout, que a principios del siglo XX se vendía en Francia en fascículos coleccionables, está en el origen de Vita Meravigliosa, la enciclopedia publicada en 1962 por la Editorial de Mario Confalonieri, editada y vendida como Lo sé todo en todos los países de lengua castellana por la editorial Larousse. Lo que sí me queda claro es que para cualquier niño o adolescente de la década del sesenta era uno de los tesoros más preciados a los que se podía acceder. Allí estaba literalmente todo, articulado según 15 categorías a veces un tanto caprichosas: anatomía, fisiología, biología, arquitectura, urbanismo, construcciones, astronomía, cosmografía, botánica, agricultura, ciencias electro físico químicas, civilización, usos y costumbres, descubrimientos, inventos, geografía, fenómenos naturales, historia de la humanidad, industrias, literatura, minerología, geología, música, personalidades, pintura, escultura, religiones, viajes, exploraciones, conquistas y zoología. Entonces, si uno quería saber sobre Escila y Caribdis allá estaba el artículo pertinente, lo mismo que la entrada referida a los mustélidos –donde mostraban a una comadreja de aspecto fiero a la que llamaban “garduña”– o Moisés y las Tablas de la Ley, o Benjamín Franklin inventando el pararrayos. Eran 12 tomos de tapa dura, cada uno de un color diferente que evitaba el orden alfabético y apenas sí respetaba una cierta cronología en los artículos de naturaleza histórica. Me acuerdo también de que hubo una versión más barata, donde la cuerina de los 12 tomos originales desaparecía y se convertía en cartón, y luego, algunos años más tarde, una serie de nuevos tomos que incluyeran la realidad argentina y latinoamericana que, por reproducir fielmente lo que era la cultura para Europa, prácticamente estaban ausentes de la primera edición. Ahora bien, en todos los casos, y más allá de todo comentario a los textos, lo principal, lo que quedó para siempre en la memoria de al menos una generación, son los dibujos, como el del negro de pestañas largas que introduce un palito con forma de lápiz en el termitero, o el Coloso de Rodas que ilustraba las siete maravillas del mundo, o el del cavernícola porrudo que enfrentaba al curioso baluchiterio, suerte de caballo con armadura de la prehistoria. |