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LA RE-FOTOGRAFÍA
Julio Sánchez, crítico.
6/10/2009
Roncoli re-fotografía imágenes; sólo que en vez de una cámara utiliza un scanner. De un modo, él también participa de algunos topoi (lugares) de discusión teórica, tal como la desaparición del autor o el concepto de originalidad que fuera enarbolado por las vanguardias.
Roncoli no elige un fotógrafo en especial (de hecho, es imposible saber de quién se tratan los trabajos elegidos ya que los fotógrafos de revistas de los 50 y los 60 prácticamente no firmaban sus fotos; el privilegio de la firma se reservaba a los ilustradores), son decenas, centenas o millares aquellos de quien Roncoli se apodera de una imagen; es decir, son todos y es nadie, no hay un autor especial. Lo que sí se toma es una estética particular inspirada en un modelo de felicidad pequeño burguesa basada en el consumo y construida por los medios de comunicación en la posguerra del 50 por los Estados Unidos que luego fue exportada a países periféricos, como el nuestro. Roncoli capta un Zeitgeist (espíritu de la época) hegeliano que se manifiesta en la labor de un número impreciso de fotógrafos gráficos.
Elegir fotos, en vez de hacerlas, tiene que ver con otro argumento (de raíz duchampiana) frecuente en el arte del siglo XX, no se trata de seguir agregando objetos —o imágenes— al mundo, sino de señalar los que ya están. No hace falta ser original, es suficiente con una operación conceptual; la selección, en vez de la creación. El sólo hecho de “indicar”, “señalar” tal o cual imagen, está construyendo una nueva personalidad artística, se está refinando una tradición iconográfica. Esto, a la vez, Roncoli la renueva con una nueva técnica: la digitalización.
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