Mapa De Las Artes
ARTISTAS RESEÑAS
Cerro, Cristina

DE CAMINANTES Y CAMINOS
Marcela Costa Peuser
15/5/2009

Cuando observamos una pintura, ésta supone un plano que el artista invade con sus colores, texturas y matices. Supone también una abolición del tiempo; proclama la presencia instantánea del aquí y el ahora. Pero supone también un camino. En sus pinturas actuales, María Cristina Cerro crea paisajes íntimos de horizontes bajos de donde se despega mansamente la luz; paisajes metafísicos surcados por ese camino que une la finita tierra al infinito cielo. Un camino que implica un profundo proceso de reflexión y que nos invita a transitar.
Sus composiciones sutiles y delicadas de paleta baja y callada, en las que bailan notas agudas, vibrantes y violetas, expresan claramente su mundo espiritual. Mientras la artista pinta, también escucha los colores que "suenan" en armonía. Por esto pinta, capa sobre capa, hasta encontrar el matiz que logre ese esplendor cromático de la luz y ese sonido que busca trasmitir. Música que podremos escuchar, si observamos atentos, y que nos habla de una memoria ancestral, mientras despierta nuestras emociones. Pues se trata de pinturas que trasmiten lo más primordial y universal que radica en la esencia misma de todo ser humano: encontrar el propio camino de realización y trascendencia.
De la mano de María Luisa Manassero, su obra transitó largamente la figuración hasta alcanzar la síntesis en el Taller Sur, del maestro Alberto Delmonte, bajo la guía de Silvia della Maddalena y Alejandro Viladrich. Hoy, su obra es austera, despojada y sabia, atravesada por diversas señales que nos sumergen en su inagotable búsqueda interior. En su iconografía aparecen, de manera recurrente, símbolos que tienen que ver con la energía femenina, con la mujer esencial y con el poder reproductor del cosmos. La artista se une al principio femenino, a su energía y así alude a la totalidad de la existencia, al tiempo que comparte ideales relacionados a la armonía, serenidad y paz. La luna, presente en muchas de sus obras como don heredado, nos guía siempre; nos habla de lo instintivo y de la inexorabilidad de los ciclos, de un tiempo de siembra y otro de cosecha, de un tiempo para nacer y otro para morir.
La María Cristina Cerro del presente nos habla del camino recorrido, de su propia esencia, que es la de explorar y dejarse guiar por las señales que le brinda la vida para avanzar. Un camino que anduvo y sigue andando, paso a paso, con convicción porque como dice el poeta, ... caminante no hay caminos, se hace camino al andar.
Marcela Costa Peuser

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DE ARQUETIPOS Y VITALIDADES
Alejandro Viladrich
6/7/2007

Freud denominaba “remanentes arcaicos” a aquellas formas mentales cuya presencia no puede explicarse con nada de la propia vida del individuo y que parecen ser formas aborígenes (originarias) innatas y heredadas por la mente humana… (como reinterpreta Carl Jung)

Estas formas o volúmenes ejemplares subyacen de manera velada o protagónica en todo hecho plástico trascendente, actuando como sostén estructural de éste.
Modelos arquetípicos que se abren paso en las configuraciones creativas más allá del tiempo y los estilos.

Cuanto más protagónica la estructura primaria más ascética será la configuración…y en algunos creadores, cuando se produce esa incógnita que es lo poético, más conmovedora la potencia comunicante de lo absoluto.

Capacidad de relacionarse, sensibilidad, ascetismo, humildad... ternura.
En estos casos es inevitable… La obra será el resultado de un estar en el mundo, y el hacedor se presentará como un mediador del sentido vital de organización.

A Cristina,

Alejandro Viladrich

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ELOGIO DE LO SIMPLE
Silvia Della Maddalena
12/5/2004

La obra de María Cristina Cerro nos sitúa en un espacio y un tiempo al que cotidianamente no nos enfrentamos sin ofrecer ciertas resistencias.
Lo tenue, lo mínimo, lo modesto, lo inadvertido, lo pausado, lo simple.
La materia construye la forma y aquí lo simple se manifiesta por lo mínimo. Las formas primarias nos enfrentan a la mediatez que supone el arte abstracto, ya que plantea la transposición de una experiencia concreta como expresión de lo individual y de lo universal a la vez.
En la misma línea de pensamiento el pintor uruguayo Francisco Matto dice: “Cuando fabricamos una obra avanzamos de lo profundo a lo desconocido. Si no alcanzamos las formas elementales nunca podremos llegar al misterio”
El encuentro con lo elemental y lo simple en la obra de María Cristina Cerro revela el misterio de estar en sintonía con aquellas cualidades que nos inducen a percibir lo metafísico.
Las formas configuran un espacio que es extensión animada, un campo de fuerzas que se atraen y repelen hasta alcanzar un equilibrio. Pero este espacio que la artista intuye y construye alude a “otra realidad”, su cerramiento y su estatismo así lo explicitan.
Lo tenue y lo modesto se descubren en la armonía cromática y el tono, en acorde de música de cámara y adquieren la dimensión de lo profundo.
Escribe Lao Tse: …”considera lo pequeño como grande, lo poco como mucho, lo fácil como difícil. Todo lo difícil empieza siendo fácil y toda cosa grande empieza siendo pequeña…”.
Ese sentido ha guiado a María Cristina Cerro con la humildad de quien sabe que con lo tenue, lo mínimo, lo modesto, lo inadvertido, lo pausado, lo simple, nos acercamos a la verdad de las cosas.

Silvia Della Maddalena

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