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ARTISTAS RESEÑAS
Arellano, Ernesto

ENGARCE ATREVIDO ENTRE LA FANTASÍA ARROGANTE DE LA INMORTALIDAD Y EL TERROR A FLOTAR SIN FUNDACIÓN
Ernesto Ballesteros
10/3/2015

En toda construcción hay partes estructurales y otras que uno puede retirar sin dañar el todo.
Qué valentía una obra formada solo por elementos estructurales. Mejor aún: que la estructura resultante sea frágil. A tal punto que cuando simplemente dejamos de creer en ella, se desmorona. Más todavía: no hay escombros! Como si hubiera estado formada por nada y cero multiplicado por cualquier cifra ya no resultará cero sino que pudiéramos afirmar que 0 x 3 = 1 o incluso 0 x 3 = 2 !
Algo de esta guapeza tienen estos trabajos.
Si los desmenuzara en sus partes más visibles podría pensar que con estos ingredientes no se puede perturbar notablemente el campo asociado al arte contemporáneo o evitar caer en una profunda creoda ya transitadísima: héroes manga, cerámica y pintura chorreada. Pero ete aquí que me equivocaría.
Nuevamente, como pasa siempre con las cosas que merecen existir, la totalidad es más que la suma de sus partes.
Visité el taller de Ernesto Arellano en Villa Devoto. Es de esas casas lindas de ver desde el Google earth. A la entrada un jardín nos conduce a una habitación que indudablemente pertenece a un escultor. Pero luego, de lo que más hablaremos, es de pintura. De su placer al experimentar en este terreno desde esas superficies.
En un patio posterior predominan los colores terrozos de la arcilla cocida. Algunas piezas terminadas, otras a medio camino, y las almas de futuras esculturas revelan técnicas de construcción.
Estas cerámicas están hechas en partes, y una vez terminadas, seguirán separadas por estas mismas partes. Esta honesta actitud reveladora en la construcción se manifiesta hasta el final y convertirá las limitaciones propias del material en elementos estructurales del trabajo.
Hay cabezas apoyadas en el piso, piernas extendidas en dos mesas y torsos huecos recostados. Se ven los engarces que luego sustentarán al héroe.
En la sala donde a las cerámicas finalizadas ya se les ha aplicado el color y este ya fue cocido, no se descubre ningún dato, ningún detalle nuevo acerca del personaje. Al contrario, en estas esculturas la pintura aclara el camino para el protagonismo absoluto de la forma.
Como en Pompeya, hace mucho mucho tiempo cuando la gente (y sus mascotas) fueron alcanzados mientras dormían por la lava ardiente del volcán vecino, la pintura vertida sobre estas cerámicas las dota de una quietud inaudita, de una afinadísima capacidad para preservar un instante exacto.
Pero a diferencia de lo sucedido en Pompeya, donde el instante captado muestra a estas criaturas en una actitud de acción repentina llena de sorpresa y dolor, en este terreno los héroes provenientes del manga reciben impávidos y quietos este barniz de color ardiente, preparados para este baño de inmortal quietud,
casi deseándolo. Como si ya hubieran hecho lo suyo y ahora con hacerse ver bastara.
Volviendo al Oriente de donde proviene la cerámica, el manga y casi todo, podemos detenernos por último en lo primero: la base.
Hay un antiguo arte proveniente de china, que, como sucedió con muchas otras costumbres, luego retomaron los japoneses: el arte de encontrar piedras.
En Japón este arte se llama Suiseki. Las piedras encontradas tienen que hacernos pensar en formas humanas o hacernos sentir en un paisaje. Paisajes que pueden ser lejanos, cercanos, escarpados, erosionados, de mar, de llanura, etc. La belleza de este arte, de estas piedras y del acto mismo de encontrarlas sin buscarlas, se completa con sus bases. Éstas son siempre de madera, por lo general muy bajas, se les llama Daiza y son hechas especialmente para sustentar cada piedra, de tal manera que su forma sea una estilización de su contorno. Esto las vuelve aún más únicas.
Encuentro una piedra interesante, la atesoro. Durante días descubro la altura el diseño el color y realizo la base siguiendo la forma del lado sobre el cual se apoyará.
Producción de personajes o encuentro con un objeto?
Realizadas o descubiertas, las esculturas de cerámica que representan a estos héroes provenientes del manga poseen bases con un estilo, digamos, Daiza atrevido.
En algunos casos recorren el perímetro que forman las plantas de estos personajes, en otros son más geometrizadas, pueden ser ramas o zapatos con plataforma pero siempre mantienen una única e íntima relación con lo que sustentan.
Una interesante tensión es el hecho que no podemos decidirnos si sentir que estas bases son pedestales a donde fueron subidos estos héroes inmortales, o si son los cimientos que quedaron a la luz luego de haber sido desenterrados de un mucho más antiguo deseo de inmortalidad.

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