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EMPAPELADOS EXTERIORES Y EL COLAPSO DE LA REALIDAD
Guido Ignatti
15/10/2008
El carácter intrínseco de lo que es interior y lo que es exterior es desmembrado por la reubicación de las realidades en situaciones no correspondidas. Es algo natural pero en un contexto diferente. Es amable y tenso.
Una casa para demoler, para olvidar y reformular. Una, que volverá a ser un blanco. Un baldío primero y después algo más que aún ignoro. La casa es parte de un proyecto más grande que su propia demolición, eso se siente, se observa, pero se desconoce la magnitud de lo que se avecina.
Es una más de esas casas que encantan con sus frentes anticuados y elaborados, cargados de historia inmigrante que se transforma con la contemporaneidad inevitable y el progreso económico del área.
Una acción estética, en una noche, libera esas imágenes que están ocultas tras los carteles de publicidad, que cada vez más invasivos, irrumpen en el paisaje y no permiten que se vea por última vez esta fachada.
Otra pequeña oportunidad para estas estéticas que sobrepasan la superficialidad de los proyectos arquitectónicos contemporáneos.
Traspasar el límite del tapiado, re-significar lo íntimo y exponerlo. La acción, fue una construcción idealizada de la interioridad de ese espacio. Y aunque efímera pudo ser visible para pocos.
Una imagen interior naturalizada en el paisaje urbano, es una manera de citar la duda, y ahondar en lo que realmente percibimos de lo que vemos.
De una manera casi mimética en esos 2 días, llamó la atención y pasó desapercibida a la vez. Las acciones urbanas, abandonadas al azar de la impronta de otro sobre, evidencian lo permeables que somos al efecto de los demás y que tanto dilucidamos ese hecho.
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