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SIN SOMBRA DE DUDA
Giacinto Di Pietrantonio
1/10/2009
Sin sombra de duda, la sombra es un elemento que acompaña la vida y el arte desde sus comienzos, así como no hay sombra de duda que la sombra ocupa una parte importante en el trabajo de Mariella Bettineschi.
En la vida, la sombra, oscuridad inatrapable pero siempre presente, reflejo virtual de la consistente realidad, negro inmaterial que se opone al blanco de la luz, negación del ser, es la esencia del existir aquí y ahora. Sin sombra de duda, la sombra es la imágen sin representación del tiempo presente, imágen-eclipse de la vida misma. Por eso, desde siempre, la humanidad le ha dado mucha importancia y la ha transformado en objeto de interés y preocupación de la ciencia, de la religión y del arte, los cuales por motivos ópticos, simbolicos y espirituales compiten, por la sombra más que otras asignaturas.
Sin sombra de duda, una sombra que se alarga desde la soberanía del universo, o detrás de la esquina de una calle, o aún, desde el desconocido más allá de la vida misma, ha dado, a una civilización que se encaminó hacia el querer ver y que obtuvo el triunfo de la visión actual, elementos de misterio y descubrimientos. Tal vez por eso, el arte arte hizo de ella una razón central en sus obras, sintiendo incluso la necesidad de producir una teorìa de las
sombras. De hecho en el trabajo de Mariella Bettineschi la sombra acaba siendo un aspecto central. Sin sombra de duda, la sombra, también, marca un limite entre lo fisico y lo inmaterial, en el sentido que empieza donde el cuerpo encuentra el final de la luz. De esa manera estos tres elementos (sombra-cuerpo-luz) terminan por colocarse entre bidimensionalidad y tridimensionalidad, entre pintura y escultura, aun una de las cuestiones más antiguas del arte.
Sin sombra de duda, hay una diferencia más a la cual es importante aludir, es la de la sombra que un cuerpo traslúcido, o hasta trasnparente, produce, porque en estos casos la luz no termina en donde encuentra el cuerpo y empieza la sombra, en cuanto lo atraviesa y los límites entre la luz, cuerpo y sombra se vulelven frágiles y se penetran mutuamente, en fin, se esfuman en continuación. De hecho, en dibujo y en pintura, la sombra fue, a menudo, representada con el esfumado. Sin ninguna duda, Mariella Bettineschi conoce esta antigua cuestión, porque desde hace años utiliza para su trabajo materiales traslúcidos, como el papel traslúcido que usan o usaban los arquitectos para dibujar antes de la llegada de la computadora, o la transparencia del vidrio. Sin sombra de duda, el motivo de la utilización de estos dos elementos se debe al hecho de que ella y su trabajo se inclinan más hacia la escultura que hacia la pintura.
Sin sombra de duda, Bettineschi, utilizando estos materiales sobre los cuales trabaja con pintura, dibujo, grabado, serigrafia y donde se crean imágenes puras o esfumadas, intenta creàr una variedad de signos e imágenes lábiles como lábil es la contemporaneidad. Lo que más sorprende es que sus obras, la mayor parte de las veces, se apoyan directamente en el piso o en la pared o son colgadas en el techo. Es por eso, que no son presentadas como cuadros, dibujos o fotografiàs sino que como “esculturas” o como “instalaciónes artísticas”. De esta manera, no es solo la imágen dada a determinar el trabajo, sino también el microespacio y la sombra real, y no más solamente la representada que se determinará.
Sin sombra de duda, de esta manera, la artista activa una relación entre bidimensionalidad y tridimensionalidad, entre representación y presentación, ficción y realidad, entre…y… Sin sombra de duda, cuando ella usa el vidrio y talla las imágenes sobre eso, como observó Sid Sachs, recuerda Duchamp. La diferencia es que Duchamp utilizaba el vidrio y las imágenes para negar el arte, mientras la Bettineschi para afirmarlo: primero porque ella sigue una linea tradicional, segundo porque los dibujos sobre vidrio son, como los llama la artista, “dibujos interiores” y por lo tanto el objetivo es el de darles la idea de una estructura.
Sin sombra de duda, en este trabajo la pintura, el dibujo, la escultura, y la instalación se persiguen, persiguiendo a su vez el espacio, creando un movimento de luz y sombra y logrando que también el espacio forme parte de la obra.
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