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RECONCILIACIONES
Jorge Fondebrider
6/10/2007
Fuera de las varias acepciones religiosas –todas vinculadas a la confesión cristiana, ese artilugio del pecador para volver a obtener la paz con la divinidad, pero también a la vuelta a la ortodoxia y a la recuperación de aquellos lugares considerados profanados–, la reconciliación comporta asimismo la idea de volver a unir lo desunido, el restablecimiento de una armonía perdida, la restauración de la compatibilidad entre partes encontradas.
De todo eso, acaso traten las obras expuestas en este ámbito. En algunos casos, los arduos lápices de colores de la edad adulta se confunden con los de la infancia, permitiendo que lo complejo vuelva a ser percibido como simple, sin perder por ello los muchos pliegues ocultos que hacen a su misterio. Pero las piezas de esta muestra también remiten a otras formas de infancia de la humanidad y a la confluencia de tiempos; igualmente, a lo que sucede en el preciso instante en que se recorre este espacio, para descubrir que el alma y el cuerpo a veces pueden volver a ser uno contra todas las iglesias del mundo.
Jorge Fondebrider
12.06.2007
(texto ploteado sobre la pared durante la exposición Reconciliaciones , en Galería Van Riel, junio 2007 – Buenos Aires).
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RECONCILIACIONES
Jorge Fondebrider
12/6/2007
Fuera de las varias acepciones religiosas –todas vinculadas a la confesión cristiana, ese artilugio del pecador para volver a obtener la paz con la divinidad, pero también a la vuelta a la ortodoxia y a la recuperación de aquellos lugares considerados profanados–, la reconciliación comporta asimismo la idea de volver a unir lo desunido, el restablecimiento de una armonía perdida, la restauración de la compatibilidad entre partes encontradas.
De todo eso, acaso traten las obras expuestas en este ámbito. En algunos casos, los arduos lápices de colores de la edad adulta se confunden con los de la infancia, permitiendo que lo complejo vuelva a ser percibido como simple, sin perder por ello los muchos pliegues ocultos que hacen a su misterio. Pero las piezas de esta muestra también remiten a otras formas de infancia de la humanidad y a la confluencia de tiempos; igualmente, a lo que sucede en el preciso instante en que se recorre este espacio, para descubrir que el alma y el cuerpo a veces pueden volver a ser uno contra todas las iglesias del mundo.
(texto ploteado sobre la pared durante la exposición Reconciliaciones, en Galería Van Riel, junio 2007 – Buenos Aires)
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