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ORLANDO TAFURIOSO
Lux Lindner
9/5/2015
“El tenía tiempo e hizo rodeos”
HANDKE 1986
1
En su portadocumentos de adolescente argentino de mediados de los años 70 Pablo Siquier no guardaba la foto de algún pintor argentino o aún extranjero , sino la de Steve Howe , guitarrista de una banda inglesa de prog- rock llamada Yes.
En un contexto de forzada inactividad política y con toda droga interesante fuera de la ley era el rock ( que ya no era sólo el rock´roll ) el que ofrecía un importante refugio y funcionaba como eje de una subcultura juvenil ( casi una “disciplina rectora”en el sentido de Sedlmayr ) para la producción de signos personales y una sociabilidad antiautoritaria.
Los discos de Yes muy especialmente solían incluir un suntuoso arte de tapa a cargo de Roger Dean; había espacio físico para tales emprendimentos pues se estaba en plena época del vinilo.Y estos paisajes trabajados con aerógrafo, temporalmente híbridos y detallados hasta un grado maniático que señalizaban el acceso a Close to the Edge o Relayer fueron una de las primeras influencias claras y gozosas de Siquier , antes de que enormes libros españoles sobre cubismo y Foucault tuvieran su oportunidad de cubrir exhuberancias consideradas intelectualmente reprobables a los ojos de los operadores habilitados de la Institución Arte.
Pero cuando falta tan poco para el Apocalipsis nos atrevemos a decir que la intrincada lentitud del modo de emisión musical y visual del prog-rock ( sobre todo inglés) que se escuchaba en la Argentina pre-punk es central para todo un modo de construcción de significaciones en los contemporáneos de Siquier , incluso si no se dedican a las artes visuales.
2
Es obvio que la música de bandas como el Pink Floyd de Atom Heart Mother tiene momentos muy lentos; pero debemos pensar también en Starless and Bible Black de King Crimson ( donde la cosa está varias veces a punto de detenerse), el doble LP Tales of Topograhic Oceans de Yes o aún más en el poco conocido primer disco solista del bajista de Yes, Chris Squire, Fish Out of Water.
Se trata de piezas musicales que sin renunciar a alguna ( dada la época inevitable ) pirueta virtuosa de guitarra o sintetizador monofónico resultan empastadas y no pueden ser abarcadas en su totalidad en una primera audición( de la misma manera que ninguna obra de Siquier se presta al escaneo fácil que ofrece cualquier vómito expresionista satinado) .
En el prog-rock , que viene inmediatamente después de Hendrix y es contemporáneo del primer heavy metal, todos los miembros del grupo quieren tocar rápido y a todo volumen al mismo tiempo ( hasta el bajista, pensemos nuevamente en el caso de Chris Squire ) . Y muchas veces esto se hace. Pero el efecto final no es tanto de velocidad rockera como de ralentización barroca por acumulación de masa sonora, o peor aún , una traslación electrificada y convulsa de la prosa en ritardando propia de un Stifter o un Handke. El virtuosismo se autoaniquila a sí mismo por compensación.
3
Como Watzlawick dice que “no hay manera de no comunicarse” podemos decir que “no hay manera de no tener punk en algún lado, aunque ese lado sea Argentina”. En Argentina sin embargo el punk ( cuyo signo es precisamente la velocidad furiosa )adquiere formas sofocadas en parte por el forzado desfasaje temporal y en parte por lo que Siquier llama “la natural tendencia argentina a la moderación”.
En muchas partes del mundo la aparición del punk relega al prog-rock al carácter de episodio más o menos olvidable ; pero en Argentina el layer punk es mas delgado que lo habitual y funciona de un modo translúcido y atravesado por lo que lo antecede ( la pompa ornamental) y por lo que sigue ( el minimalismo de volumetrías pulimentadas) .
De donde monstruoso empate del ornamento y el anti-ornamento!.
4
Esta “moderación argentina” es un tema que inquieta a Siquier por su omnipresencia, como ecuación que incluye otras ecuaciones. Cómo se forma esta moderación? La transposición de la ideología en forma y viceversa ocupan a Siquier desde hace mucho. Pero esta transposición de las ecuaciones de forma -poder se hace de manera permanente . Dónde clavar la punta del compás para aislar y analizar? Lo más que un cuadro puede hacer es instalarse en algún momento , seguramente arbitrario y fatalmente intermedio, del conflicto entre distintas ecuaciones arquitectosóficas de forma-poder y tapar de la mejor manera posible sus propios caños de escape.
Todo para apuntalar con mecanismos de retardo a una elocuencia evaporable. Como en Kafka, en los metadibujos de Siquier hay un sentido aparente, que al momento en que que uno cree poder asirlo escapa por rutas de evacuación que están manifiestamente indicadas en la tela.
5
Cuando los argentinos vamos a Europa, que a un grupo como Yes se lo tome tan poco en serio nos pone de muy mal humor. Es una importante señal de que el territorio común con cualquier intelligentsia que vive de diplomas y subvenciones es más chico de lo que se piensa.
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MUESTRA
Clorindo Testa
3/6/2003
Fuente: Catálogo Ruth Benzacar
Un profesor de la Facultad nos acompañó en el viaje de estudiantes de 1949 a Italia.
Cada vez que entrábamos a una iglesia con un buen techo se acostaba en el suelo porque decía que ésa era la manera de mirar: acostado y mirando derecho para arriba.
Estar en la Galería de pie mirando las líneas de carbonilla de Siquier en la pared es como estar en el suelo mirando la cúpula del Panteón.
Hacía cincuenta y cuatro años que no me acordaba y no miraba acostado la cúpula del Panteón.
En 2003 miras las líneas de carbonilla en la pared y estás acostado aunque en realidad estás de pie.
Estás en el aire y mirás para arriba, después cuando salís estás parado de nuevo.
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