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La 8va Bienal de Gwangju toma su título del poema Maninbo (10,000 Vidas) del poeta coreano Ko Un y fue concebida como una muestra temática a gran escala que explora la obsesión humana por las imágenes y cuáles son los lazos que unen a la gente con las imágenes y a las imágenes con la gente. Como explica su Director Artístico Massimiliano Gioni, la Bienal de este año fue planeada como un museo temporal en el cual piezas de arte contemporáneo y productos de la cultura visual se superponen en una narrativa no lineal que trata este vastísimo tema.
La exposición incluye obras de más de 134 artistas de 25 países diferentes y se extiende a lo largo de 3 espacios alrededor del parque de museos de Gwangju, en los cuales el tema general de “las imágenes” es explorado principal, pero no únicamente, a través del retrato como género y de la fotografía como medio. Cada galería alberga un sub-tema con el cual el curador intenta guiar la lectura de la muestra, pero al mismo tiempo quiere que este tema sea excedido o quebrado en su creencia por las obras.
Al mismo tiempo, esta edición de la Bienal coincide con el 30mo Aniversario del levantamiento que llevo a la democracia en Corea del Sur y en el cual miles de activistas, estudiantes y ciudadanos fueron arrestados, y muchos de ello asesinados. Tomar el título del poema de Ko Un, que fue escrito mientras éste estaba preso por participar del Movimiento Democrático, es una referencia intencional y un homenaje al Levantamiento y a sus víctimas. Hay también algunas obras en la exposición que hacen referencia directa a estos eventos, como el retrato de Han-yeol Lee, un estudiante asesinado durante la manifestación de 2987 que se convirtió en uno de los símbolos de la caída del sistema y que cualquier coreano reconocería inmediatamente como tal.
La decisión curatorial por el “cubo blanco” en vez de un modelo de bienal más “site-specific” fue basada en la idea del museo temporáneo y en la necesidad de llevar la atención sobre las obras y no tanto al contexto.
De hecho, aún cuando la muestra incluye algunas obras comisionadas especialmente y muy pocas obras de gran tamaño, la impresión general es la de la necesidad de una relación más bien íntima entre las obras y el espectador. La cantidad de grupos de fotografías blanco y negro de pequeño formato imponen una visita lenta y dedicada, si la intención es la de aprehender todo el significado de la muestra. El énfasis en la fotografía es notable y esto se debe al hecho de que por más de un siglo la fotografía ha sido “la tecnología de fabricación de imágenes”. De hecho, dos de los trabajos que inspiraron a Gioni especialmente para la muestra utilizan la fotografía como medio: el “Teddy Bear Project” de Ydessa Hendele y los autorretratos de Ye Jinglu, un hombre que se fotografió todos los años durante 62 años comenzando en 1901; pero ninguno de estos “proyectos” son “obras de arte” en el sentido estricto del término. Hedeles es una curadora y coleccionista que comenzó su colección de fotografías de gente con ositos de peluche sin ninguna “intención artística”, y lo mismo se puede decir de Ye Jinglu.
Esto trae a colación el tema de los “artefactos culturales”, es decir, la cantidad de piezas no-artísticas incluidas en la exposición. De hecho, esto es uno de los puntos interesantes y, de algún modo, complicados, en ella. Muchas de las imágenes incluidas en la muestra que no pueden ser considerados obras de arte, o al menos, que no fueron producidas para ser exhibidas en un contexto artístico, se encuentran allí porque el curador considera que las obras de arte no son el único modo para pensar en la producción de imágenes y en la manera en la cual uno se relaciona con ella y las consume.
Pero hay algunos casos complicados, de los cuales Gioni es perfectamente consciente: las fotografías de la Prisión de Tuol Sleng en Camboya, sacadas entre 1975 y 1979, algún tiempo antes de que los prisioneros fueran asesinados, es uno de estos ejemplos. Aún si estas fotografías pueden hablar de la importancia de las imágenes para la preservación de la memoria, presentarlas en un contexto artístico como el de una bienal conlleva el riesgo de estatización de un terrible evento histórico: vistas como parte de una exposición, confundidas con obras de arte, su importancia como documentos y testigos del genocidio de Khmer Rouge puede ser olvidada.
Otros ejemplos no son tan polémicos desde el punto de vista ético y pueden traer algunas cuestiones interesantes acerca de la postura curatorial implícita en ellos. Es el caso de algunas imágenes incluidas en la Galería 4. Dos espacios en esta galería han sido dedicados a una interpretación “no autorizada” de la muestra de Mike Kelley del ’93 “The Uncanny”, y es una de las mas interesantes y densas galerías de la bienal. Mezclados entre la escultura en madera policromada de Jeff Koons “Ushering in Banality” (1988), “Pascale” (2003-2003) de Berlinde de Bruyckere o “L’Amour” (1964) de Tetsumi Kudo, solo para nombrar algunas de las obras en la sala, se podían encontrar algunas copias tipo póster en blanco y negro de los más diversos tipos de fotografías de archivo, como por ejemplo “Unidentified German police photograph”, o “Plaster fragments from a plaster in Rodain’s studio”, una imagen de los cuerpos encontrados en Pompeya, y otras, que curiosamente, habían sido todas impresas en el mismo “formato”, decidido por el curador. Si bien pueden funcionar como comentarios muy interesantes sobre el tema general de la sala, una cuestión surge de manera casi obvia: Cuánto de actitud artística puede encontrarse en esta decisión curatorial? Porque una cosa es incluir una colección de fotografías, o un arreglo documental (ready-made) de imágenes, y otra es elegirlas y decidir el formato en que serán impresas…
El recorrido a través de la muestra fue diseñado para evitar “desvíos” y de este modo guiar claramente a los visitantes a través de la muestra.
En la Galería 1, los retratos intimistas de Ernst.J Bellocq dirigen la atención sobre la violencia con la cual muchos de los rostros retratados fueron tachados y cancelados, y al mismo tiempo plantea la cuestión del origen de semejante iconoclastia.
El tema predominante en la Galería 2 es la experiencia óptica y la exploración de la especificidad del medium. La obra “Untitled” (2009) de Jacob Kassay consiste en una serie de pinturas-espejos que intentan disecar la experiencia óptica del dispositivo fotográfico sin utilizar medios mecánicos.
En la Galería 3 se agrupan la mayoría de las obras que tratan temas históricos, o histórico-políticos.
El video de Leandro Katz, único artista argentino, y sudamericano en la Bienal, “El Dìa que me Quieras”, filmado en 1994, investiga a través de una entrevista con Freddy Alborta conducida por el mismo Katz, cómo es que fueron articuladas las ultimas famosísimas imagen del Che Guevara muerto extendido sobre una mesa. El video trata sobre la construcción del poder y la retórica a través de las imágenes
Mientras que las obras en el Folk Museum se refieren en su mayoría a la construcción de la identidad social a través de la imagen, aquellas en el Gwangju Museum of Art se centran en el género del autorretrato y auto-vigilancia.
A veces surge la pregunta acerca de cuán profundamente en un cierto tema puede ir una exhibición a gran escala como una bienal. En este caso, aún tratando un argumento inmensamente vasto y dirigiéndose a una gran audiencia, la muestra es convincente y encuentra el modo de focalizarse lo suficiente en el tema elegido, reuniendo un conjunto poderoso de imágenes, sean éstas obras de arte, o no.
Gabriela Galati
Gwangju, Agosto 2010
Imagen: Leandro Katz, The Day You’ll Love me, 1997
Video, 30:00 © Freddy Alborta, 1967, Courtesy Leandro Katz and Henrique Faría Fine Art, New York
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